Por fin
llega el tema que tanto preocupa a los alumnos, casi más que a los profesores
¿o tal vez no?
A mí siempre me ha resultado difícil poner una nota a mis alumnos.
Eso de reflejar con números el esfuerzo que realiza una persona y el grado de
satisfacción con el que superan la asignatura o alcanzan los objetivos programados,
me parece poco justo. ¿Quién soy yo para juzgar a nadie? Pues profesora y una
de mis obligaciones como tal es precisamente esa, “JUZGAR”.
Para
empezar he de decir que siempre he evitado en la media de lo posible esta
labor, para mí todo estudiante que trabaje y demuestre que ha adquirido ciertos
conocimientos mínimos ya merece un aprobado pero, como debemos medir el
resultado de cientos de alumnos, debemos tener muy claro cómo evaluar cuánto
aprende cada uno.
En
clase aprendimos algunos términos relacionados con la evaluación que resumo a
continuación.
Tipos
de evaluación:
En función
de quién realiza la evaluación existen la autoevaluación
(estudiante a sí mismo), la coevaluación
(estudiantes entre sí) y la heteroevaluación
(profesor a alumnos).
En función
de cuándo se realiza la evaluación, ésta puede ser inicial, formativa y sumativa según se realice al principio,
durante o al final del curso.
En base
a los criterios elegidos, la evaluación normativa
evalúa a todos los alumnos del grupo clase de la misma forma, mientras la
evaluación basada en criterios
evalúa a cada estudiante de manera individual.
La
evaluación directa, basada en la
observación, se opone a la indirecta,
basada en los resultados de la prueba o examen.
Se puede
establecer un juicio basado en la impresión del examinador en una evaluación subjetiva frente a la objetiva en la que se emplean pruebas tipo test de una única
respuesta correcta.
Si se
realiza un juicio sintético global hablamos de evaluación holística, mientras que si se consideran por separado los diferentes
criterios hablamos de evaluación analítica.
Criterios
de evaluación:
Podemos
centrarnos en diferentes aspectos como la comprensión analítica, comprensión global,
escucha/lectura crítica, vocabulario, gramática, intercultural, contenido del
discurso, estructura del discurso, lenguaje( fonética, entonación, léxico,
gramática), comunicación no verbal, comprensión y respeto de la
consigna/enunciado, etc.
Herramientas
de evaluación:
Algunas
de las herramientas empleadas para la evaluación son: la rúbrica de evaluación (escala detallada de gradación de criterios),
la hoja de control (apreciación más
rápida), la hoja de observación (apreciación subjetiva
de cada criterio)
Una vez
vistos estos términos en clase, sólo consigo ver lo mismo que antes pero
expresado en palabras bonitas y más técnicas. Pero mis dudas siguen ahí:
¿Nos jugamos
todo a una y les hacemos una prueba final u observamos con lupa la evolución
diaria de cada alumno (pueden ser cientos) y hacemos una media en función de
los resultados obtenidos?
¿Qué
criterios seguimos para evaluar, el esfuerzo y progresión individual de cada
alumno, el alcance de los objetivos planificados?
¿Medimos
a todos por el mismo rasero? Es decir, ¿medimos de igual forma los resultados
de un alumno de diversificación con los de un alumno avanzado que ha estudiado
desde pequeño el idioma impartido o incluso un alumno bilingüe?
Yo soy
partidaria de evaluar el progreso individual de cada alumno y de una manera
constante a lo largo del curso, por medio de múltiples actividades comunicativas
que reflejen claramente su adquisición de los conocimientos requeridos. Tal vez
sea más trabajo que poner un simple examen final igual para todos pero creo que
es más justo ¿o no?
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