domingo, 14 de diciembre de 2014

Mi experiencia docente

Hace unos diez años empecé sin querer mi carrera docente. Como ya comenté en otra entrada, empecé en una academia con tres chicos de 2º y 3º de ESO. Aquellas clases no estaban para nada programadas, aunque sí que dedicaba tiempo a su preparación; concretamente pasaba una semana preparando la clase de una hora. Organizaba los contenidos de las clases sobre la marcha en función de las necesidades de mis alumnos, se basaban principalmente en apoyo gramatical y, como todavía estaba empezando a aprender francés, resultaba más que laborioso aparentar que controlaba la situación. Ahora lo pienso y me rio pero en aquel momento, sudaba la gota gorda.

En esa misma academia tuve mi primera aproximación a la docencia en inglés con niños de entre 7 y 8 años en algunas sustituciones y enfocaba las clases de forma lúdica, hacíamos juegos, y ahí el esfuerzo imaginativo era lo que primaba. Mi principal preocupación era mantenerlos entretenidos y cambiar de actividad antes de que mostraran cualquier signo de aburrimiento. Para mí aquello fue ¡AGOTADOR!

Tras dos años en aquella academia con los mismos alumnos, hice una pausa de un año durante el cuarto curso de carrera en el que disfruté del Erasmus.

A mi vuelta retomé las clases pero de forma particular en casa de una familia. Les daba clase a dos niñas de 6 y 9 años y a su madre. La intención de estas clases era básicamente comunicativa, la madre quería aprender algo que le sirviera en sus viajes y por el simple placer de conocer un idioma nuevo, y quería que sus hijas iniciaran contacto con el idioma.

Al principio estaban las tres juntas, según íbamos avanzando separé a la madre por un lado y las niñas por otro y al final la niña mayor, que luego se descubrió que era superdotada, combinaba clases con la hermana y clases con la madre.

Las clases con las niñas fueron un reto porque eran edades diferentes, y aunque empezaban juntas, la diferencia en el progreso entre la mayor y la pequeña era tan grande que resultaba complicado mantenerlas juntas.

En el caso de las clases conjuntas realizábamos todo tipo de juegos, aprovechábamos todo lo que teníamos a nuestro alrededor, sus propios juguetes, los objetos de la casa, aprovechábamos todo el espacio sobre todo para aprender vocabulario, pero sin duda lo que mejor resultado daba eran los juegos, y si había que moverse y aprovechar el espacio mejor aún. Además siendo hermanas existía un nivel de competitividad que trataba de aprovechar para motivarles y surtía efecto.

En el caso de las clases individuales de la madre o aquellas que compartía con la mayor de sus hijas, basábamos la clase en comunicación, aprender a desenvolverse en situaciones reales para un turista.

Al segundo año de empezar con la familia, tuve la oportunidad de entrar en una academia que me abrió las puertas al mundo de la empresa. Allí empecé a dar clase a trabajadores, tanto en pequeños grupos como individuales. Los objetivos de estas clases se diferenciaban un poco, pues, a pesar de basarse en la comunicación, el contexto era el mundo laboral y por tanto había que adaptar cada situación a ese contexto. Al principio me resultó  más complicado hasta que localicé algunos métodos enfocados al aprendizaje del francés con fines específicos. En este caso pasé otros dos años y tenía diferentes grupos la mayoría de nivel inicial, algún curso intensivo y un curso de nivel avanzado en el que el punto fuerte eran los debates, aprovechando su nivel e interés no perdía oportunidad para debatir algún tema polémico, les motivaba mucho y resultaba más efectivo de lo que creía en un principio.

A continuación, en otras academias de apoyo tuve un mayor contacto con grupos de chavales de todos los niveles de ESO y Bachillerato. Algunos más difíciles que otros, todos tenían algo en común, interés cero y como objetivo: aprobar el examen final. Esto es lo peor con lo que te puedes encontrar, ¿cómo motivas a un grupo de chavales en edad crítica que lo único que les interesa es que les des las respuestas del examen? Por suerte, en los casos en los que disponíamos de más tiempo conseguía motivarles con actividades más entretenidas y adecuadas a su edad y gustos.

Por otro lado he tenido algunos alumnos adultos con verdadero interés por aprender el idioma. En todos estos casos el perfil era similar, gente con buena base en inglés, motivación y responsabilidad por aprender una segunda lengua que añadir a su currículo. Y sin duda, estas fueron las clases más fáciles pues todo era disposición por parte de los alumnos. En todos los casos enfoqué las clases en la comunicación con contextos reales de la vida diaria y el francés como lengua vehicular en todo momento incluso en los niveles más básicos y de iniciación. ¡Los resultados fueron estupendos!


Y hasta el momento este es mi recorrido en la labor docente, espero que sólo sea el principio de una larga y gratificante carrera. 



2 comentarios:

  1. Y dices: "hasta el momento este es mi recorrido en la labor docente" jajaja como si fuera poco! Desde mi punto de vista ha sido bastante y muy variado (teniendo en cuenta que todavía estás cursando ahora el máster). Lo bueno de que haya sido variado es que has sabido adaptarte a cada situación y has aprendido muchísimo.
    Estoy segura que eso solo ha sido el principio y vamos a ser positivas y pensar que vamos a aprobar las temidas oposiciones y poder desempeñar nuestra vocación!
    Un saludo!

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    1. Sí, variado ha sido, no lo voy a negar y me alegro por ello. Gracias a esa variedad me he tenido que ir adaptando a cada situación, cada contexto, nuevos materiales, reciclar materiales antiguos para adaptarlos al nivel, probar diferentes metodologías, cometer muchos errores, aprender de ellos y sobre todo ganar seguridad.
      Aunque aún queda mucho por hacer, mucho por aprender, muchas cosas q poner en práctica, muchos más errores que cometer, las temidas oposiciones, programaciones, unidades didácticas, las TIC... Esto no acaba nunca, parece que nunca estamos satisfechos siempre hay algo más!
      A veces desespera, otras pienso que por suerte siempre hay algo nuevo que aprender, si no fuera así, ¿qué gracia tendría esto?

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