domingo, 14 de diciembre de 2014

Didáctica con Carlos. Sesión 3. Programación

La base para organizar bien las clases es crear una buena programación. Cuando se hace una mala programación las clases no están bien organizadas y no da tiempo a impartir todo el temario.

Para mí es de lo más complejo porque ¿Quién es capaz de prever con antelación lo que hará cada día el resto de sus vidas? Vale, no hay que exagerar tanto pero, ¿planear todo un curso?, o mejor dicho, ¡varios cursos! porque tienes que plantear la programación para diferentes niveles y aún encima adaptarla de manera teórica a quienes serán tus futuros alumnos que a veces ni conoces. Lo siento pero esto no es lo mío, si una de mis frases favoritas es “yo no hago planes con tanta antelación” imaginaos donde queda mi motivación cuando me planteo esto de programar… por el suelo no, bajo tierra diría yo.

De todas formas es algo a lo que hay que enfrentarse, y para ello conviene tener algunas nociones bien claras.

Existen 3 tipos de programación:
-          Programación didáctica. Cada departamento organiza las enseñanzas de cada materia o área para cada curso de la etapa correspondiente.
-          Programación del curso. Los profesores de un mismo curso acuerdan objetivos, contenidos y criterios de valuación comunes.
-          Programación de aula. Cada profesor concreta las actividades de aprendizaje previstas para cada grupo.

Para crear una programación hay que tener en cuenta diferentes fuentes:
-          Fuente didáctica. Consultar diferentes documentos oficiales como la normativa y legislación vigente (leyes, decretos, órdenes, circulares),  documentos propios de los centros educativos como el PEC, RRI, el plan de acogida, etc.
-          Fuente psicológica. Conocer las características psicoevolutivas del alumnado y adaptar la programación a las particularidades y necesidades del mismo.
-          Fuente sociológica. Conocer las características del entorno socioeconómico del centro.
-          Fuente epistemológica. Conocer los contenidos específicos de la materia o área, las prácticas metodológicas vigentes en la didáctica específica de la materia o área.

Partes de una programación:
No existe un esquema establecido. Algunos elementos básicos en toda programación y unidad didáctica son los siguientes: Introducción y contexto, competencias básicas, objetivos, contenidos, metodología y recursos, atención a la diversidad y evaluación.

Con todo, siendo una de las partes menos agradables de nuestro trabajo, no deja de ser de las más importantes así que habrá que armarse de valor y enfrentarse a ella.


 ¡Ánimo profes y a programar!

Didáctica con Carlos. Sesión 2. Variables en la enseñanza de las LE

Esta sesión empezó con una puesta en común sobre los aspectos más relevantes a tener en cuenta cuando nos llamen para una sustitución. Sabiendo que el tiempo es oro y que no debemos hacernos ilusiones con que nos darán todo hecho, llegamos a la conclusión de que lo más importante es conocer las características del alumnado al que le vamos a dar clase. Y yo creo que esto es lo más importante tanto si es para una sustitución, como para un curso completo, lo importante es conocer todo lo posible sobre nuestros alumnos para ayudarnos a enfocar las clases de la forma más productiva posible. Conocer su edad, nivel, gustos, reacciones a diferentes estímulos, rol desempeñado dentro del grupo…cuanto más sepas sobre ellos mejor podrás acercarte a ellos, captar su atención y hacer que se interesen por la asignatura.

De las características de los alumnos a tener en cuenta, la edad es uno de los factores más importantes. Aprendemos de forma diferente según la edad en función del grado de madurez, desarrollo cognitivo, capacidad de análisis, reflexión, etc. En el rango de edades se establecen varias etapas significativas para el aprendizaje:

-          La edad ideal (antes del año). Riqueza perceptiva.
-          La edad gloriosa (de 1 a 6 años). Capacidad máxima de imitación.
-          La edad crítica (de 7 a 9 años). Reorganización perceptiva, capacidad de abstracción, tratamiento analítico de la lengua. Desarrollo cognitivo más avanzado, aprendizaje más rápido
-          La edad fatídica (de 10 a 11 años). Fosilización progresiva de la configuración cerebral. Pérdida de maleabilidad cerebral, de plasticidad de los controles motores, imitación menos eficiente.
-          la edad adulta (de 12 a 17 años). Aparición de bloqueos cognitivos

Según esto, lo mejor sería empezar a aprender un idioma desde bebé y trabajar el aprendizaje a lo largo de la vida.


Otras variables que afectan a la enseñanza de una LE son las características del centro de enseñanza  (público, concertado, privado), la relación docente-discente, la tradición pedagógica (gramatical, comunicativa), los objetivos establecidos.


En mi opinión todo centro de enseñanza, independientemente de su categoría debería centrarse en ofrecer al alumno un mejor entorno educativo. En lo que a nosotros respecta, la enseñanza de idiomas, considero que lo mejor es una enseñanza comunicativa en la que el alumno adopte un papel más activo y un mayor contacto con el mundo real en la lengua extranjera, de tal manera que el alumno pueda disfrutar desde una edad más temprana de una mayor inmersión en la LE para un aprendizaje más efectivo. 

Echando la vista atrás

Recuerdo mi primera clase de inglés, no recuerdo la edad que tenía pero sé que era muy pequeña, en el colegio todavía no habíamos empezado a estudiar inglés y aquello era nuevo para mí. Fue en una academia en Vigo, y todos mis compañeros eran adultos. Tal vez hubiera adultos y adolescentes pero para mí eran todos extraños altos como torres que intimidaban tanto o más que la profesora. Estábamos en un aula dispuestos en sillas colocadas en semicírculo y la profesora nos hablaba todo en inglés y hacía preguntas que yo no sabía responder. ¡Qué mal lo pasaba! Claro que eso fue al principio hasta que empecé a coger un poco de ritmo pero sí que la primera clase fue un poco traumática si no, ¿cómo alguien con mi memoria iba a recordar aquella primera clase?

¿Por qué os cuento esto? Os preguntaréis, cuando dije que no os usaría de psicólogos. Simplemente para ilustrar cómo una primera mala experiencia no siempre acaba mal. Y es que, gracias a la insistencia de mi familia por que estuviera en constante contacto con el inglés, desde aquella primera clase, se sucedieron muchas otras, en diferentes entornos, algunos más acertados que otros y tal vez fuera eso, un contacto continuo y la ayuda de mi familia lo que me hizo desarrollar el gusto por los idiomas.

Lo que me gustaría analizar en esta entrada es cómo fue mi contacto con los idiomas desde el punto de vista de alumna.

En  aquella primera academia, usábamos un método Callan basado en un sistema pregunta-respuesta con una alta velocidad de interacción  de manera que el profesor consigue que el alumno no tenga tiempo de traducir mentalmente las preguntas a su lengua inicial y desarrolle una respuesta automática en la lengua extranjera. No me convenció y sigue sin hacerlo. No digo que sea un mal método, y de hecho según tengo entendido fue un método innovador que dio muy buenos resultados.

Luego se sucedieron diferentes academias y clases particulares. La mayoría utilizaba a partes iguales el inglés y el español como lenguas vehiculares y se centraban en actividades comunicativas con un contexto bien definido, una introducción al tema, una breve explicación de las nociones gramaticales y de vocabulario pertinentes y la realización de ejercicios prácticos.

De todas ellas tengo mejor recuerdo de aquellas que se adaptaban mejor a mi edad, las que eran más divertidas, jugabas y dejabas los libros de texto a un lado para simplemente pasar un rato en un mundo en el que “hablaban raro”.

Y luego estaban las clases del colegio, todas iguales. El profesor llegaba, nos mandaba leer sin saber qué leíamos, en el mejor de los casos nos ponía un listening, nos mandaba aprender listas de vocabulario y verbos, hacíamos esquemas de gramática y un montón de ejercicios escritos. Esto es lo que considero el método convencional, pues es el que ha estado más presente a lo largo de mi vida como estudiante, tanto en los años de colegio e instituto como en muchas clases particulares y academias.

En la universidad fue cuando profundicé en el aprendizaje de idiomas. Hice traducción e interpretación en la especialidad de francés-español. Curioso pues la única vez que había visto francés había sido unos 4 años antes en el instituto y para eso, no recordaba ni cómo presentarme. Fue duro pero con mucho trabajo conseguí acabar la carrera y aprender un nuevo idioma.


¿Cuál fue el mejor método? Sin duda la inmersión lingüística. Además de algunos cursos de verano de 3-4 semanas, pasé un curso completo en Francia, con la excusa del Erasmus, y digo excusa porque como ayuda económica, la beca era más bien insignificante. Y en esto tengo la total seguridad de decir que aquella fue la mejor experiencia de aprendizaje que he tenido y donde realmente aprendí a hablar francés. Y esto confirma la idea de que no hay nada como una necesidad de comunicación real, en un contexto real para sacar todo lo que hay en uno mismo y aprender, pues todos tenemos una necesidad de comunicar, sólo hay que ponerse en situación para desarrollar nuestras habilidades. 

sábado, 13 de diciembre de 2014

Didáctica con Carlos. Sesión 1. Introducción a la didáctica de la LE y contextos educativos.


¿Alguna vez os habéis parado a analizar y clasificar las lenguas que habláis?
En un contexto como el nuestro, filólogos y traductores, como apasionados por las lenguas, tendemos a querer aprender muchos idiomas pero ¿qué lugar ocupan en nuestras vidas?
En la primera sesión con Carlos tratamos este tema, tratando de clasificar las lenguas que hablamos desde diferentes puntos de vista:

Ø  Según el contexto de adquisición, clasificamos las lenguas en: inicial, segunda y extranjera.
En mi caso particular podría clasificar las lenguas que hablo según el contexto de adquisición, de la siguiente manera:

·         Lengua inicial: español ya que es la que adquirí de pequeña de forma inconsciente y sin una intención concreta más que la mera comunicativa.
·         Lengua segunda: gallego. La aprendí en el colegio, pero como lengua oficial en Galicia, siempre estuvo presente en mi entorno y la utilizo como lengua vehicular principalmente en contextos educativo y administrativo.
·         Lengua extranjera: francés, inglés, portugués, lengua  de signos española. Las adquirí en un contexto escolar, de forma consciente y con una intención clara.
Y aquí, entran mis dudas al clasificar segundas lenguas y lenguas extranjeras porque tiendo a interpretarlas como se entiende en inglés el término “second language”, todo aquello que no es lengua inicial va en el mismo saco. Pero en función de la clasificación dada en clase, para mí el gallego ocuparía el lugar de lengua segunda ya que al estar en un entorno en el que es lengua oficial, está más presente y la puedo adquirir y utilizar como lengua vehicular en diferentes contextos, pero  eso no significa que yo la use más o la conozca mejor. Pero si pienso en el francés y en las estancias largas en Francia, ésta pasaría a ocupar su lugar. Y aquí se me plantea otra duda:
Cuando pasas una temporada, como hemos hecho muchos, en el país de la lengua extranjera, ¿en ese caso la lengua extranjera pasaría a ser segunda lengua? ¿Y cuando volvemos a España por una temporada más larga vuelve a ser lengua extranjera? ¿Son ambas segundas lenguas? Este es el mismo caso de los emigrantes. La lengua o lenguas iniciales no cambian pero parece que las segundas lenguas y las lenguas extranjeras bailan en función de dónde se mueva la persona o ¿tal vez no haya tal diferencia y deban interpretarse del mismo modo todas como “second language”?

Ø Por otro lado, según el contexto de uso, clasificamos las lenguas en: habitual, de trabajo, vehicular/franca.

·         Habitual: utilizada en la mayoría de contextos comunicativos.
·         De trabajo: utilizada en el ámbito laboral.
·         Vehicular/franca: utilizada como medio de comunicación entre hablantes de lenguas diferentes.
En este punto, en mi caso particular el castellano es mi lengua habitual, seguida del francés que la utilizo en el trabajo cuando doy clase y  fuera también está muy presente en mi día a día. Después iría el gallego que no uso pero está presente en mi entorno a diario, el inglés que cada vez tiene más presencia en nuestras vidas, el portugués y la lengua de signos española que por desgracia no tengo la oportunidad de practicar tanto como quisiera.

En otro punto, también tratamos el concepto de repertorio lingüístico: conjunto de elementos lingüísticos conocidos por un hablante o una comunidad de hablantes compuesto por fonemas, palabras construcciones, variantes y variedades lingüísticas.

En función del repertorio lingüístico podemos dividir a las personas en:

·         Comunidad lingüística: hablantes con un mismo repertorio lingüístico de base común (Galicia)

·         Comunidad de lengua: usuarios de una lengua que comparten conocimiento y uso de una misma lengua o variedad lingüística (gallego-hablante e hispano-hablante)

Por último, hablamos de tipos de didáctica de las lenguas; pues en función de la lengua que vayamos a enseñar tenemos un tipo de didáctica diferente. Y profundizamos un poco más en las diferentes ramas de didáctica dentro de la didáctica de lenguas extranjeras:

·         AICLE: aprendizaje integrado de contenidos y lenguas extranjeras. Aplicado en centros plurilingües. A mi entender este método no se está introduciendo del todo bien en algunos centros pues no se hace de forma organizada. Se quiere fardar de bilingüismo o plurilingüismo dando asignaturas tan complejas como matemáticas o física y química en un idioma extranjero, cuando ni siquiera los alumnos han tenido apenas contacto con ese idioma, ¿Cómo van a adquirir conocimientos nuevos tan complejos de entender ya en la propia lengua inicial, en una lengua que no conocen? Este sistema, desde mi punto de vista, sería más efectivo si se introdujera desde edades más tempranas o con una base sólida en la lengua vehicular, por lo que  habría que empezar por ampliar las clases de idiomas y mejorar su enseñanza.

·         Aprendizaje precoz de las lenguas extranjeras. Aprender una lengua desde una edad temprana influye positiva y directamente en el desarrollo académico y personal de los niños, puede acelerar la adquisición de la misma, mejorar las habilidades literarias en la lengua inicial y favorecer un mejor rendimiento en otras áreas.


·         Lenguas extranjeras para fines específicos. Surge con la aparición del enfoque comunicativo en el aprendizaje de lenguas extranjeras y se centra en los procesos de enseñanza-aprendizaje de una lengua que se usa en un determinado contexto laboral, comunicación especializada.


Todos estos enfoques me parecen interesantes, aunque creo que falta mucho por hacer para integrar bien en nuestros centros  didácticas como AICLE o el aprendizaje precoz. Tal vez una mayor preparación por parte del profesorado unida a una mayor implicación de los centros y las administraciones pertinentes nos lleve por el buen camino para una mejor educación en lenguas extranjeras. Así que reunid toda vuestra motivación y ¡ánimo compañeros, esto nos atañe a todos nosotros!

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Didáctica con Luz. 1ª Sesión. A la antigua usanza: papel y boli

Con los ojos como platos me quedé cuando oigo decir a quien en su momento era la nueva profesora, que en sus clases nos olvidáramos de los ordenadores, tablets, teléfonos y demás dispositivos; la clase se desarrollaría a la antigua usanza: papel y boli.

He de decir que mi primera sensación fue de rechazo. “¿Por qué me quita mi herramienta de trabajo si yo ya no sé escribir a mano?”

Sin embargo pronto se disipó esa nube negra que le rondaba (por culpa de un juicio anticipado) y apareció Luz. Y sí que aportó luz, además de un poco de aire fresco que llamó mi atención. Enseguida volví a sentirme interesada ya que empezó a plantear actividades de aplicación directa en clase que me sorprendieron.

En el pasado, ya había puesto en práctica como alumna alguna de las actividades de warm up planteadas; pero nunca en clases de instituto, siempre en cursos de lenguas para extranjeros que suelen ser más amenos e interactivos.

Las dos primeras actividades para romper el hielo que propuso y que además practicamos en clase, me parecieron muy positivas ya que incentivaban al alumno gracias a la necesidad de cubrir un vacío de información real, despertaban la curiosidad del estudiante y eso es lo que les motiva, principalmente en las edades que nos ocupan a los futuros profesores de secundaria.

Una vez que consiguió atraer nuestra atención, aprovechó para introducir, sin que se notara demasiado, algunos conceptos teóricos que ya conocíamos y otros nuevos. Entre los conceptos planteados destacaría el enfoque comunicativo, que siempre me pareció interesante; o la diferencia entre ejercicio, actividad y tarea, que nunca tuve muy clara.

Resumiría lo aprendido sobre estos términos como sigue:

  • Preparar al alumno para una situación de comunicación real es la base del enfoque comunicativo (real information gap)
  • Un ejercicio está controlado por el profesor, es muy restrictivo y está completamente descontextualizado.
  • En una actividad hay una mayor aportación del alumno, una intención lingüística concreta pero no restrictiva, y un contexto claro.
  • La tarea es una serie de actividades con un objetivo final común.

Finalmente, y pese a mi rechazo inicial, confieso que una clase comunicativa, amena y motivadora como esta que llama a la interacción, puede dar muy buenos resultados, ¡y sin necesidad de tecnología!